Como manejar el dinero en el hogar

La familia es un conjunto de personas que están unidas por un laso de parentesco, por un laso de sanguinidad por un laso afectivo y por un laso de fé. La familia es una comunidad de vida y amor.


Vivimos en una sociedad donde lo que más se fomenta es el individualismo, el egoísmo y la competencia (cada quién quiere hacer lo suyo, satisfacer sus propias necesidades, realizar sus propias acciones, etc) y por estar inmersos en este ambiente nos olvidamos de que la base para que toda familia funcione es el amor, la solidaridad, el compartir con los demás, el servir para ser feliz. Es necesario pues que rescatemos esos valores y nuestras familias deben ser ejemplo de vida, amor y solidaridad.

Una forma de ser modelos para nuestras familias salvadoreñas es resolver un punto muy conflictivo dentro de la mayoría de los hogares y el cuál consiste en el manejo de las finanzas en el hogar y para ello analizaremos cuatro principios básicos que nos ayudarán a mejorar al respecto.

1. No puede haber un buen manejo de la economía familiar sino hay un buen entendimiento entre los miembros de la familia, si no existe la unidad en cuánto a la manera de pensar, sentir y proceder.
Es cierto que en la familia hay diferentes miembros y que cada uno puede tener sus propias opiniones pero a la hora de actuar y de tomar decisiones debe haber unidad y no andar cada quién por su lado. El señor en su palabra nos dice: Y los dos serán una sola carne; a través del matrimonio nos unimos no solamente a través de un contrato matrimonial sino también ante Dios.

En la familia debe haber unidad en cuanto al mando, no pueden estar mandando todos, por lo tanto el esposo es el que debe llevar la autoridad y la esposa debe ser la que lo apoya, la que complementa, porque cuando cada quién quiere mandar y llevar su propio dinero, entonces se da la división, por lo tanto en la familia debe haber unidad de mando.

En segundo lugar debe haber unidad de propósitos y metas: Es necesario de que en la familia todos luchen por una sola meta, y debemos pensar en común para lograr esos propósitos tales como: Educar mejor a nuestros hijos, proveer mejor estilo de vida, etc.
También debe haber unidad de criterios en cuánto a la educación de los hijos, no podemos educar a los hijos de una manera dividida, debemos tener los mismos criterios, las mismas normas, el mismo estilo de disciplina, también debe haber compatibilidad de ideas: No es posible que el esposo quiere educar a los hijos con un tipo de filosofía y la esposa con otro muy diferente. Igualmente debe haber compatibilidad de creencias, de fé, de doctrina, de religión.

También en la familia debe haber unidad de presupuesto; tenemos que tener un solo presupuesto familiar en el cuál estén incluidos los ingresos y los gastos, en el cuál estén contemplados las necesidades y los problemas de todos. Esta unidad se logra por medio del diálogo, tenemos que aprender a dialogar a fin de lograr una comunicación efectiva, en donde tenemos derecho de hablar, de expresar nuestras opiniones, pero también tengamos el deber de escuchar y respetar la opinión del otro.

Tenemos que ponerle fin a la competencia, ya no podemos seguir pensando quién da más para los gastos del hogar, discutiendo quién compra los regalos más caros, cuando hay unidad no hay necesidad de decir que esto se lo compro papi o mami, o de decir este televisor es de mami y el equipo de sonido es de papi, etc. se vería mejor si se viera como algo de la familia donde no importa quién lo compro sino que es para las necesidades de la familia en general.

Igualmente no deberíamos andar ocultando el cheque a nuestra esposa, o algunos gustos que nos hemos dado a nuestro esposo, etc. Si somos una unidad no vamos a mentirnos los unos a los otros en cuánto al sueldo, o a que no nos pagaron o que nos descontaron, etc. Si tu eres de aquellos que le das poco a la esposa y quieres recibos y cuentas claras de todos los gastos, no estás trabajando con unidad o si eres de aquellos o aquellas que nunca pides opinión acerca de tus planes sino que solo pides opinión de lo que ya has hecho, no estás actuando adecuadamente

2. ES NECESARIO QUE ESTEMOS DISPUESTOS A COMPARTIR LO QUE TENEMOS CON TODOS LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA.

Podemos observar que cuando nos casamos, habemos muchos que ponemos en el acta matrimonial que queremos “bienes separados” , Para qué ?, bueno por si se divorcian cada quién agarra lo suyo. Hay otros que vivimos bajo el mismo techo, pero ponemos fronteras o rótulos y decimos por ejemplo: “En la casa cada quién compra lo suyo” y eso no es correcto pues tenemos que aprender a compartir lo nuestro con los demás de la familia. Recuerda somos una comunidad y por lo tanto todo lo que está en el hogar es de todos.
Debe haber disposición de compartir y de ser generosos, eso hará más felices a nuestras familias.

3. DEBEMOS MANEJAR NUESTRAS FINANZAS, TENIENDO UN FONDO COMUN

Es necesario por lo tanto que haya un fondo común y una forma de hacerlo es aportando del total de nuestros ingresos un porcentaje, el cuál debe establecerse según el salario de ambos. En primer lugar debemos saber cuál es el porcentaje del mes y luego establecer los montos según el ingreso de cada uno.
Si los ingresos son iguales, entonces aporta el 50% del presupuesto cada uno de los esposos, si el de uno es mayor entonces este aporta más porcentaje en relación con el salario de su cónyuge.
Otra forma de establecer el ingreso familiar es aportando el 100% de nuestros ingresos personales para el fondo común . Por ej. Si el esposo gana 3000 todo va para el fondo familiar y si la esposa gana 1500 también todo va para el fondo. En ambos casos es necesario haber hecho un cálculo de todos los gastos y tomar en cuenta las necesidades primarias y secundarias tales como vestuario, alimentación, salud, etc de cada uno de los miembros de la familia durante un período de tiempo determinado, que puede ser para cada 15 días o al mes.
En el primer caso, solo se consideran los gastos comunes, pero los gastos personales los va a cubrir con el porcentaje restante que le queda a cada cónyuge, pero en el segundo caso el del 100% como todo el ingreso a sido aportado entonces de ahí tienen que salir los gastos de transporte, comida, vestuario, salud, etc . de cada uno.
En lo personal yo recomiendo el segundo caso, ya que no siempre los dos trabajan y así hay más unidad y más interés por parte de ambos por cuidar ese fondo y utilizarlo de la mejor manera.

4. REPARTIR A CADA QUIEN SEGÚN SUS NECESIDADES.

Tenemos que aprender a priorizar las necesidades de cada miembro de la familia, es decir que a la hora de hacer nuestro presupuesto familiar y a la hora de hacer las compras, debemos tomar en cuenta no nuestros lujos, no nuestros caprichos personales, sino las necesidades prioritarias de cada quién, empezando por las necesidades básicas. Debemos dejar en segundo término los lujos y las cosas de menos importancia. Por ej. es más importante tener alimentación que juguetes caros, casa o carro, etc. Esto implica que tendremos que sacrificar nuestros gustos por el bien de toda la familia, sacrificar comodidades a fin de que no falte lo indispensable en el hogar.
Los esposos de común acuerdo serán los que acordarán quién de los dos tiene más tiempo, más capacidad, mas conocimiento, más energías para hacer las compras y disponer de los gastos en el hogar.
Igualmente se pueden delegar algunas funciones, por ejemplo el esposo puede ser el encargado de pagar los recibos de agua, luz, teléfonos, casa, etc y la señora que sea la que haga las compras en el mercado, en el súper, de medicamentos, regalos. Pero para que funcione debemos darnos mutuamente el voto de confianza, pues tenemos que tener presente que ese fondo es sagrado y no debemos hacer trampa sino queremos autodestruirnos
Si queremos manejar las finanzas, la economía del hogar, debemos aprender a vivir en unidad de mandos, unidad de ideas, de criterios, de propósitos, unidad de presupuesto. En segundo lugar debemos estar dispuestos, a compartirlo todo con nuestra familia en tercer lugar debemos establecer un fondo común para la familia y en cuarto lugar debemos priorizar las necesidades y suplirlas con el fondo que hemos establecido.

Juan Gonzalo Avelar
(Psicólogo, conferencista y consejero familiar)

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